Día Mundial de la Salud Mental: hacer salud mental desde el conocimiento situado y la comunidad

Día Mundial de la Salud Mental: hacer salud mental desde el conocimiento situado y la comunidad

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha impulsada desde 1992 por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). Este año el lema propuesto es "Lived Experiences Heard: Real Voices, Real Change", que podemos traducir como "Experiencias vividas, escuchadas: voces reales, cambios reales", (https://wfmh.global/news/2026.26-08-11_world-mental-health-day-2026).

El lema pone en el centro una idea que en CESME sostenemos desde el inicio: no hay transformación posible en salud mental si no se escucha a quienes atraviesan el padecimiento, y si esa escucha no se convierte en algo más que un gesto. Escuchar es el punto de partida; lo que importa es qué se hace con lo escuchado.

Producir conocimiento también es hacer salud mental

En CESME entendemos que una de las formas de intervenir en salud mental es producir conocimiento situado: información que nace del territorio, se construye con la comunidad y vuelve a ella. No se trata de trasladar cifras nacionales o internacionales a Misiones, sino de preguntar acá, en los barrios de Posadas y Garupá, dónde aparece el malestar, cómo se vive y qué lo rodea.

Esa decisión tiene un origen concreto. CESME nació de la necesidad de sistematizar los datos de las consultas por salud mental en la guardia hospitalaria, para identificar los problemas más frecuentes y orientar recursos y formación de equipos. Pero lo que llega a una guardia es solo la parte del sufrimiento que logra entrar al sistema. Gran parte de lo que pasa se queda en las casas y en el barrio, sin nombre ni registro.

Lo que no se mide no se ve, y lo que no se ve no entra en la planificación. Hacer visible ese malestar, con rigor y con cuidado, es una forma de ponerlo en la agenda pública.

Por qué lo comunitario

El padecimiento psíquico no ocurre en el vacío y no  ocurre de la nada. Se entrelaza con las condiciones materiales de vida, los vínculos, el trabajo, la vivienda, el acceso a servicios y el contexto social y político. Mirar la salud mental solo desde el consultorio deja afuera justamente aquello que muchas veces la produce o la sostiene.

Por eso nuestro enfoque es epidemiológico y comunitario: nos interesa entender dónde surge el sufrimiento y cuál es el entorno en el que se vive, el hogar, el barrio, la red de instituciones cercanas. Y nos interesa también lo que protege: aquello que la comunidad ya hace para cuidarse y que pocas veces se reconoce como salud mental.

El estudio en marcha

CESME desarrolla un estudio comunitario georreferenciado de salud mental que abarca 28 barrios de Posadas y Garupá. El proyecto articula tres componentes:

- Un relevamiento comunitario con escalas validadas para malestar psicológico, ansiedad y depresión, junto con variables territoriales y del entorno.
- Un mapa de recursos comunitarios que georreferencia centros de salud, CAPS, hospitales, escuelas y espacios barriales.
- Un observatorio digital de acceso público, pensado para que la información producida vuelva a la comunidad y a quienes toman decisiones.

Como paso previo realizamos una medición exploratoria de malestar en el barrio Villa Cabello, en Posadas, que nos permitió poner a prueba los instrumentos y la logística de campo. 

Factores de riesgo y factores protectores

El relevamiento está diseñado para leer el malestar en relación con su contexto. El trabajo territorial nos permitió identificar dimensiones que buscamos dimensionar con mayor precisión.

Entre los factores de riesgo:

- La crisis económica y la precariedad laboral y habitacional, con su impacto directo sobre la incertidumbre cotidiana.
- La sobrecarga de tareas de cuidado, que recae mayoritariamente sobre mujeres y rara vez se reconoce como fuente de padecimiento.
- El aislamiento y la fragilidad de las redes de apoyo.
- Los consumos problemáticos y las situaciones de violencia.
- Las barreras de acceso a la atención: distancia, tiempos de espera, falta de información y estigma.

Entre los factores protectores:

- Las redes vecinales y familiares que funcionan como primer sostén.
- Los espacios comunitarios, como comedores, clubes, iglesias, escuelas y organizaciones barriales, que alojan y acompañan.
- La cercanía y accesibilidad de los efectores de salud del primer nivel de atención.
- La participación en espacios colectivos de escucha, como los talleres grupales gratuitos que sostiene CESME.

Escuchar para transformar

El lema de este año habla de voces reales y cambios reales. Desde CESME creemos que esas voces necesitan, además de ser escuchadas, ser registradas, analizadas y devueltas como información útil para diseñar políticas, asignar recursos y fortalecer lo que la comunidad ya hace. Que el sufrimiento tenga lugar, nombre y territorio. Ese es nuestro modo de hacer salud mental: desde la producción de conocimiento situado, con la comunidad y para ella.

Todo el trabajo de campo de CESME se rige por principios de ética en vigilancia epidemiológica y monitoreo comunitario, sugeridas por la OPS, para  poblaciones en situación de vulnerabilidad: capacitación a encuestadores y profesionales
, participación voluntaria con consentimiento informado, y difusión de resultados únicamente de forma agregada, de modo que ninguna persona, familia ni hogar pueda ser identificado.

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